Por que no está permitido hacer surf en A Corula cuando hay alerta de la AEMET

La paradoja del surf en A Coruña: Cuando hay olas, está prohibido.

A Coruña es, sobre el papel, una ciudad de mar y de surf.

Playas urbanas como Orzán, Riazor o Matadero son escaparate habitual en campañas de turismo, campeonatos y fotos de postal con olas rompiendo frente al paseo marítimo.

Sin embargo, desde la aprobación de la nueva ordenanza de playas y la forma en que se está aplicando, la realidad para quienes surfean es muy distinta: cuando hay olas, la policía puede ordenar salir del agua, incluso con simple alerta amarilla y el mar casi plato.

Y no se trata de situaciones hipotéticas que puedan llegar a darse; son cosas que ya han ocurrido y siguen ocurriendo.

Un claro ejemplo es el del conocido surfista coruñés, Pablo Montero (campeón gallego y nacional), que fue multado por surfear en Matadero con alerta naranja y cruzar el cordón policial. Precisamente en la playa en la que lleva surfeando desde niño y que conoce como la palma de su mano. Y no es el único caso.

Qué dice la ordenanza de playas de A Coruña sobre el surf

En 2025 el Concello aprobó por primera vez una Ordenanza para el uso racional y sostenible de las playas de A Coruña, que regula desde altavoces y mascotas hasta deportes náuticos y régimen sancionador.

Dentro de este texto hay dos ideas importantes para entender la polémica:

  • La ordenanza permite la práctica del surf y deportes afines, pero siempre “en ausencia de bañistas y bajo condiciones de seguridad
  • Otorga a la Policía Local y a los servicios de salvamento la potestad de ordenar el cese del baño y la salida del mar por motivos de seguridad, además de cerrar accesos a arenales cuando lo consideren necesario.

Ese poder se concreta en el artículo 28, que es el que está en el centro del conflicto.

El artículo 28 de la Ordenanza municipal para el uso racional y sostenible de las playas del Concello da Coruña dice literalmente lo siguiente:

Artigo 28º Medidas de seguridade urxentes

Fóra da tempada de baño, haxa ou non bandeiras, por razóns de seguridade debido a inclemencias do tempo, mal estado do mar, actividades de interese xeral ou por outras causas xustificadas, poderá prohibirse o baño e, incluso, o acceso e permanencia nos areais das praias, calas, rochas e zonas afectadas.

A tales efectos poderán acoutarse, encintarse ou precintarse os accesos por parte dos servizos municipais de seguridade cidadá, quedando prohibido remover, quitar, romper ou non respectar ditos medios de peche.
Estas medidas de prohibición de acceso e permanencia afectarán a todo tipo de persoas usuarias e de actividades (baño, surf, pesca, paseo, deportes e ocio de todo tipo).


En todo momento deberán obedecerse as ordes dadas por quen teña a condición de axente da autoridade, que poderá adoptar as medidas que sexan procedentes, tales como a expulsión forzosa de persoas e animais, así como a retirada de todo tipo de materiais e instrumentos situados nas praias.

Es decir: el artículo 28 no menciona “alerta amarilla, naranja o roja”, pero sí permite prohibir el baño, el acceso y la permanencia en la playa por mal estado del mar u otras causas, afectando explícitamente al surf y a cualquier actividad en el agua.

Aunque el texto del artículo 28 es genérico y habla de “medidas de seguridad urgentes”, la interpretación que está haciendo el Concello de A Coruña lo vincula directamente a las alertas de AEMET.
En la práctica, el esquema es este:

  • Si AEMET declara alerta amarilla, naranja o roja en el litoral, el Ayuntamiento cierra las playas afectadas.
  • Al amparo del artículo 28, se puede prohibir el acceso y la permanencia, y se ordena salir del agua a bañistas y surfistas por igual.
  • No se diferencia entre bañistas inexpertos y surfistas experimentados o federados, ni entre playas muy expuestas y arenales más resguardados.

Esto ha provocado situaciones paradójicas:

  • Días con alerta amarilla en los que el mar estaba pequeño y ordenado en playas urbanas, pero se ha mandado salir del agua a todo el mundo, incluidas escuelas de surf.
  • Sanciones a surfistas que han entrado en el agua con bandera roja y playa acotada, invocando el artículo 28 y el cierre por alerta.
  • Un clima de inseguridad jurídica y frustración en la comunidad surfista, que nunca sabe con certeza si podrá surfear cuando hay olas de verdad.

Desde el Concello se insiste en que la prioridad es la seguridad y que las sanciones se imponen por desobedecer, no por practicar surf.

Desde el lado del surf, la sensación es que el mensaje real es muy claro:

Si hay alerta, el surf está prohibido en A Coruña.

¿Por qué desde la comunidad surfista consideramos esta situación una sinrazón?

La crítica principal de surfistas, escuelas y federaciones no es que existan medidas de seguridad, sino que se apliquen de forma automática y desproporcionada. Hay varios argumentos de fondo:

  1. Alertas generales vs. realidad de cada playa.
    Las alertas de AEMET se emiten para tramos completos de costa y están pensadas para protección civil, no para valorar la surfabilidad específica de cada arenal.
    Puede haber 4 metros en mar abierto y, al mismo tiempo, olas pequeñas para iniciación en una playa orientada de otra manera, pero el protocolo municipal actual no distingue.
  2. Surfistas y bañistas en el mismo saco.
    El artículo 28 se aplica igual a quien entra a nadar sin tabla y sin experiencia que a surfistas federados con años de mar a la espalda, con neopreno, leash y tablas adecuadas para esas condiciones.
    Para la comunidad surfista, esto ignora por completo la naturaleza técnica del deporte.
  3. Un deporte que necesita precisamente olas.
    El surf, por definición, necesita olas. Si se bloquea la práctica cada vez que hay mar con cierto tamaño, es decir, justo cuando el surf tiene sentido, se hace prácticamente imposible entrenar, progresar o competir a un nivel mínimo.
    Es como prohibir esquiar cuando hay nieve o un mínimo riesgo de avalancha.
  4. Contradicción con la imagen de “ciudad surf”
    A Coruña se promociona como ciudad vinculada al surf, con eventos, campeonatos y contenido turístico alrededor de sus playas, pero al mismo tiempo se expulsa del agua a quienes practican ese deporte en cuanto salta una alerta. Una total incoherencia de las instituciones que daña la credibilidad del discurso y el futuro del surf local.

En resumen: nadie discute que el mar puede ser peligroso y que hay que proteger a las personas y a los equipos de rescate, pero el modelo actual convierte cualquier alerta en una prohibición casi total de surfear en las playas de A Coruña.

Concentración de la comunidad surfista en la Fuente de los Surfistas

Ante esta situación, la comunidad surfista coruñesa ha decidido organizarse y alzar la voz. Este miércoles se ha celebrado una concentración en la Fuente de los Surfistas, uno de los símbolos del surf en A Coruña, para reclamar medidas que pongan fin a esta situación absurda.

  • Que se revisen los protocolos que vinculan de forma automática las alertas de AEMET con el cierre total de las playas para el surf.
  • Que se diferencie claramente entre actividades de baño recreativo y deportes de mar como el surf, teniendo en cuenta niveles, material y experiencia.
  • Que se escuche a federaciones, escuelas y comunidad local a la hora de definir qué se puede hacer y qué no en cada playa y en cada condición.

El mensaje que se ha querido trasladar es claro:

Firma la petición por un surf responsable y sin prohibiciones arbitrarias en Galicia.

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