Durante años el mensaje fue claro: o shortboard estricto o longboard clásico.
En medio, el mid length era “tabla de padre”, funboard de escuela o rareza de friki.
Hoy es justo lo contrario: una de las tablas más deseadas en el quiver de cualquier surfista que quiere pillar más olas y surfear con más flow sin renunciar a maniobrar.

De la shortboard revolution a “tabla olvidada”
A finales de los 60 y principios de los 70 llegó la shortboard revolution: los longboards se fueron acortando y aparecieron los primeros shapes más manejables, con outlines tipo huevo y single fins alargados que ya apuntaban a lo que hoy llamamos mid length.
Shapers como McTavish, Lynch o Skip Frye buscaban mantener el glide de las tablas largas, pero en medidas que permitieran surfear mejor en la parte crítica de la ola.
Desde ahí el surf se bifurcó:
- por un lado, los eggs y mid lengths más fluidos;
- por otro, mini-guns y shortboards cada vez más radicales, empujados por la competición y más tarde por la llegada del thruster.
El circuito, las revistas y los vídeos elevaron la tabla corta de alto rendimiento a tabla “oficial” del surf serio, y todo lo que no fuera eso pasó a segundo plano.
Funboards, mala fama y años de oscuridad
En los 80 y 90 el hueco de las medidas de tablas intermedias lo ocuparon los famosos “funboards o evolutivos“: tablas anchas, gorditas y poco afinadas, pensadas sobre todo para que cualquiera pudiera ponerse de pie en las primeras clase de surf. Eso ayudó a popularizar el deporte, pero también destrozó la imagen del mid length entre los surfistas, que lo veían como tabla de escuela o de dominguero.
Durante muchos años el salto habitual fue directo: o ibas a muerte con el shortboard, o te pasabas al longboard para días pequeños o para un rollo más clásico. El mid length quedó en manos de cuatro románticos, de longboarders que afinaban medidas para ciertas olas, y de shapers que seguían haciendo eggs y single fins largos casi en la sombra.
El regreso del mid length: freesurfers, redes y realidad
Mucho antes de que nos encerraran en casa con el COVID, ya se estaba cocinando el regreso: shapers como Simon Jones o grandes marcas empezaron a desarrollar mid lengths modernos, con rockers trabajados, cantos más finos y configuraciones de quillas pensadas para surfear fuerte, no solo para pasear.
Luego llegaron la era YouTube/Instagram y el parón de la pandemia. Con el tour parado, una generación entera se enganchó a ver a freesurfers como Torren Martyn, Devon Howard o Mikey February dibujar líneas interminables con tablas más largas, twins y single fins. De repente el mensaje cambió: no se trataba de hacer más giros en menos metros, sino de pillar más olas, surfear más calmado y disfrutar el rail surfing sin ir pasado de rosca.

¿Qué hace diferente a un mid length moderno?
Un mid length actual no es el típico funboard grueso de escuela. Es una tabla pensada para surfear bien, con un outline más afinado, cantos trabajados y un rocker que permite entrar rápido en la ola sin perder respuesta en el canto. El objetivo no es solo que te levantes fácil, sino que puedas encadenar líneas limpias, carvings largos y cambios de sección sin pelearte con la tabla.
La gran diferencia está en cómo se surfea la ola: pasas de “golpear” secciones con el tail a trazar desde el rail, aprovechando toda la pared disponible. Entre maniobra y maniobra sientes esa sensación en la que la tabla corre sola y tú simplemente acompañas el flujo de la ola, algo que engancha.

¿Por qué engancha tanto al surfista “normal”?
Si curras, tienes familia o simplemente no surfeas todos los días, un mid length encaja perfecto en tu realidad.
Remas mejor, entras antes en la ola y pillas más olas por baño, incluso cuando el pico está lleno de shortboards peleándose por el take off. No necesitas ir bombeando a muerte para generar velocidad: la tabla corre, tú eliges líneas y te centras en leer la ola.
También abre mucho el abanico de perfiles que lo disfrutan:
- el que viene quemado de la tabla corta y quiere volver a disfrutar.
- el longboarder que busca algo más reactivo en días con más pared.
- o el surfista intermedio que quiere empezar a entender cómo funciona el rail sin renunciar a coger muchas olas.
Y todo eso sin perder sensación de control ni tener que cambiar radicalmente tu estilo.



Cómo encaja en tu quiver (y dónde seguir leyendo)
Piensa en el mid length como tu comodín de confianza: la tabla que sacas del coche cuando el parte no es épico, cuando el pico está petado o cuando simplemente quieres disfrutar sin expectativas de “reventar las olas”.
En olas entre la cintura y un poco por encima de la cabeza, con pared razonable, suele ser la opción más divertida.
Si quieres entrar en medidas concretas, litros, modelos recomendados y razones prácticas para sumarlo a tu quiver, en esta otra guía lo tenemos desgranado paso a paso: “Mid Length: 5 razones para añadir uno a tu quiver”.
Aquí te hemos contado el contexto y la evolución; allí tienes la parte más técnica para elegir el mid length que mejor encaje con tu nivel y tus olas habituales.
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